19/6/10

El Hombre mas feliz del mundo




Su nombre es Matthieu Ricard, francés,


occidental por nacimiento, budista por convicción y el único entre cientos de voluntarios cuyo cerebro no sólo alcanzó la máxima calificación de felicidad prevista por los científicos (-0.3), sino que se salió por completo del “felizómetro”: -0.45.
Los 256 sensores y decenas de resonancias magnéticas a las que Ricard se sometió a lo largo de varios años
para validar el experimento no mienten: Allí donde los niveles en los simples mortales es muy alto,-estrés, coraje, frustración-en el cerebro de Ricard, estas sensaciones negativas sencillamente no existen. Por el contrario, ahí donde la mayoría de voluntarios mostró bajísimos niveles -satisfacción y plenitud existencial-,
Ricard superó todos los índices. Esto es, en todas y cada una de las sensaciones positivas, dando origen al título de "el hombre más feliz del planeta" (http://www.elmundo/. es, 22 de abril).Lo paradójico del caso no es que él sea un hombre tan feliz, sino cómo llegó a serlo:Desprendiéndose de todo aquello en lo que los occidentales suponemos radica la felicidad: fe en un Dios salvador, éxito profesional, pericia científica, dinero, posesiones, relaciones humanasy consumo, consumo, consumo…
Y es que Ricard no es ajeno a nada de esto: hijo del miembro emérito de la academia francesa Jean François Revel, Ricard no se dejó deslumbrar por el ateísmo ilustrado de su padre, ni por su fe de nacimiento;tampoco sus estudios de genética celular en el Instituto Pasteur le trajeron la satisfacción deseada.
Con el mundo a sus pies y a punto de convertirse en una eminencia científica .Un buen día decidió que ése
no era el rumbo que él quería para su vida.
Se fue al Himalaya, adoptó el celibato y la pobreza de los monjes, aprendió a leer el tibetano clásico e inició una nueva vida desde cero.Hoy es la mano derecha del Dalai Lama y ha donado millones de euros -producto de la venta de sus libros- a monasterios y obras de caridad. La causa hay que buscarla en otro lado, dice el jefe del estudio, Richard J. Davidson,y no es ningún misterio ni gracia divina: Se llama plasticidad de la mente.
Es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos entretener.
Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalecelas neuronas que más utilizamos.A más pensamientos negativos, mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás.
En otras palabras :más infelicidad autogenerada. Por el contrario, quien trabaja en pensar bien de los demás
y ver el lado amable de la vida,ejercita el córtex izquierdo,elevando las emociones placenteras y la felicidad.











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